¿Por qué algunas personas necesitan dormir más que otras?

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¿Por qué algunas personas necesitan dormir más que otras?
30/03

¿Por qué algunas personas necesitan dormir más que otras?


¿Te has dado cuenta de que algunas personas parecen necesitar dormir eternamente, mientras que otras se despiertan llenas de energía después de solo unas pocas horas de descanso? Pues bien, la cantidad de sueño necesaria para cada persona puede variar bastante, ¡y no es un capricho!

Existen muchos factores que influyen en nuestras necesidades de descanso, desde la genética hasta el estilo de vida. Vamos a sumergirnos en este fascinante mundo del sueño, entender qué nos hace tan diferentes y descubrir cómo mejorar tu calidad de vida mientras duermes (¡o intentas hacerlo, claro!).

¿Qué define la cantidad de sueño que necesitamos?

Seguramente has oído decir que lo “ideal” son ocho horas de sueño por noche, ¿verdad? Sin embargo, eso es solo un promedio general. La verdad es que cada cuerpo funciona de manera única, y una de las mayores influencias es el ciclo circadiano, el famoso “reloj biológico”.

Este ciclo regula prácticamente todo en nuestro organismo: cuándo tenemos sueño, hambre, energía e incluso cómo varía nuestro estado de ánimo a lo largo del día. Las personas con ciclos circadianos ajustados para dormir y despertar temprano (los llamados “matutinos”) tienden a sentir sueño más temprano por la noche. Los “nocturnos” son aquellos que prefieren quedarse despiertos hasta altas horas.

Otro punto interesante es que el ciclo circadiano no opera solo. Se ve influenciado por:

  • Edad: los niños y adolescentes generalmente necesitan dormir más que los adultos, mientras que los ancianos tienden a dormir menos (aunque no siempre de forma suficiente).
  • Estilo de vida: las actividades profesionales, la práctica deportiva y hasta los niveles de estrés pueden determinar cuánto descanso necesita tu cuerpo.
  • Genética: sí, tu herencia familiar también influye. Las investigaciones muestran que algunas personas tienen genes que las hacen “dormilonas” o que les permiten funcionar bien con pocas horas de sueño.
  • Condiciones de salud: trastornos como apnea, insomnio o incluso depresión pueden afectar drásticamente la calidad y la cantidad del sueño.

¿Y el papel de la rutina?

No se puede ignorar el impacto de la rutina en el sueño. Si eres de los que se acuestan a una hora distinta cada día, tu cuerpo puede “confundirse” y no entender cuándo es hora de descansar.

El desorden en la rutina puede desregular el ciclo circadiano, generando insomnio, fatiga constante y otros problemas.

Por otro lado, las personas con horarios bien establecidos tienden a dormir y despertar con más facilidad, porque el cuerpo ya sabe cuándo es momento de relajarse y cuándo debe activarse.

Consejo de oro: intenta irte a la cama y levantarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Puede parecer difícil al principio, pero con el tiempo, tu cuerpo lo agradecerá.

Higiene del sueño: el secreto de las noches tranquilas

Quizás nunca hayas oído hablar de la higiene del sueño, pero esta práctica puede transformar tus noches. No, no se trata solo de ducharse antes de dormir (¡aunque eso también ayuda!). La higiene del sueño se refiere a un conjunto de hábitos que promueven un descanso de calidad.

Algunos consejos prácticos para mejorar tu higiene del sueño:

  • Crea un ambiente adecuado: mantén la habitación oscura, silenciosa y a una temperatura agradable. Un espacio desordenado o con luces intermitentes puede perjudicar más de lo que imaginas.
  • Evita los estímulos antes de dormir: nada de celular o televisión en la cama. La luz azul de las pantallas engaña a tu cerebro, haciéndole pensar que aún es de día.
  • Establece una rutina relajante: intenta leer un libro, meditar o escuchar música suave antes de dormir. Esto ayuda a calmar la mente.
  • Cuida la alimentación: evita comidas pesadas, cafeína y alcohol en las horas previas al sueño.
  • Haz ejercicio, pero con moderación: la práctica regular de ejercicios mejora el sueño, pero trata de evitar actividades intensas por la noche.

Diferencias individuales: todos somos únicos

Algunas personas simplemente necesitan dormir más que otras. Mientras unos son como smartphones con batería de larga duración, otros se “descargan” rápidamente y necesitan varias “recargas” durante el día. Esto no significa que alguien sea más o menos productivo.

Además, factores externos también entran en juego. Por ejemplo:

  • Profesionales de la salud: los turnos nocturnos pueden desregular completamente el ciclo circadiano.
  • Padres de recién nacidos: las noches interrumpidas pueden afectar incluso a quienes siempre han dormido bien.
  • Estudiantes: noches enteras estudiando para exámenes pueden hacer que el cuerpo pida recuperar ese sueño más adelante.

Lo importante es entender tus necesidades y respetar tu cuerpo.

Señales de alerta: cuando el sueño no es suficiente

Sentir sueño durante el día es común en algunas situaciones, pero cuando se vuelve una constante, puede ser señal de que algo está mal. Presta atención si:

  • Tienes dificultad para concentrarte.
  • Te despiertas más cansado de lo que te acostaste.
  • Sientes irritabilidad o cambios de humor frecuentes.
  • Notas que tu memoria falla.

Si estas señales persisten, busca a un médico o especialista en sueño. Después de todo, dormir bien es esencial para la salud física y mental.

Curiosidades sobre el sueño

  • El récord mundial de más tiempo sin dormir es de 11 días (¡pero nadie debería intentar romperlo!).
  • Durante el sueño REM (la fase en que soñamos), nuestro cerebro está casi tan activo como cuando estamos despiertos.
  • ¡Los animales también tienen ciclos circadianos! Algunos, como los delfines, pueden dormir con solo la mitad del cerebro mientras la otra mitad permanece alerta.

¿Por qué es tan importante entender el sueño?

El sueño actúa como un botón de “reinicio” para el cuerpo y la mente. Es durante el sueño que consolidamos recuerdos, regulamos hormonas y recargamos energías para enfrentar un nuevo día. Cuando descuidamos el sueño, estamos saboteando nuestra salud.

Por lo tanto, comprender por qué algunas personas necesitan dormir más que otras no es solo una curiosidad. Es un paso importante para vivir de forma más saludable y equilibrada.

Consejo final: escucha a tu cuerpo

Cada persona es única. Si sientes que necesitas dormir más, quizás sea hora de reorganizar tu rutina y priorizar el descanso. Y recuerda: la calidad del sueño es tan importante como la cantidad.

Invierte en buenos hábitos, cuida tu entorno de descanso y, sobre todo, respeta tus límites. Al fin y al cabo, como bien dicen, el sueño es el mejor remedio – ¿y quiénes somos nosotros para decir lo contrario?